El poder de un trazo: arte, calma y autoconocimiento, la propuesta de Carmen Muñiz Real
Una mesa, un papel en blanco y la calma que aparece cuando el trazo empieza a fluir sin miedo al error. Ese es el punto de partida del trabajo de Carmen Muñiz Real, creadora de Emocionarte Academia, un proyecto que une arte, atención plena y acompañamiento emocional.
Tras décadas impartiendo clases y observando cómo el proceso creativo se convertía en un espacio de encuentro, reflexión y bienestar para muchas personas, decidió profundizar en herramientas como el mindfulness y el método Zentangle.
Hoy su propuesta invita a redescubrir el acto de crear no como una cuestión de talento, sino como una vía sencilla y poderosa de autoconocimiento.
La Moraleja Magazine.- Emocionarte Academia nace de la unión entre arte, atención plena y acompañamiento emocional. ¿En qué momento de tu propio camino personal sentiste que esta combinación tenía sentido?
Carmen Muñiz Real.- Desde las primeras clases, allá por los años 90, comprendí que llegaban personas no solo a aprender técnicas artísticas o a conocer materiales; venían buscando el bienestar que el proceso artesanal proporciona y que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado.
Abrí mi primer negocio, un taller-tienda de manualidades en Madrid, muy joven. A mis clases llegaron alumnas en momentos de vida y con necesidades muy diferentes que nada tenían que ver con las manualidades. Mis clases terminaron siendo el punto de encuentro de amigas que hablaban de sus vidas y sus ideas alrededor de una mesa llena de pinceles y pinturas. Ante esa situación, yo tenía muy pocos recursos de apoyo más allá de ofrecer un espacio seguro y la escucha.
Aprovechando el nacimiento de mi segundo hijo, cerré el negocio y terminé estudios de Historia. Después de unos años, el regreso al mundo laboral fue muy difícil y decidí retomar las clases de manualidades en centros culturales.
Me volví a encontrar con nuevas alumnas, pero las mismas necesidades. Los materiales habían cambiado, los gustos en decoración habían cambiado, pero las necesidades de las alumnas no. Ahí fue el momento en el que decidí realizar un posgrado de Arteterapia aplicada y comenzar, con otro enfoque, el retorno a las clases.
Yo iba formándome, pero en las alumnas no calaba la idea de usar el arte como terapia. Son muy potentes las barreras mentales que tenemos cuando hablamos de “hacer arte” y, en mi búsqueda de herramientas que facilitaran romper esas barreras, encontré el Mindfulness y el Zentangle®, que actualmente forman parte de mis sesiones. Este es el momento de vida en el que me encuentro.
LMM.- Vivimos en una cultura muy enfocada en la productividad. ¿Qué ocurre cuando empezamos a trabajar las emociones?
CMR.- Estamos en modo “piloto automático” y “multitarea” gran parte del día. Vamos reaccionando a lo que ocurre a nuestro alrededor y muchas veces sentimos que las circunstancias nos arrastran. Por eso, darnos momentos de calma y de reflexión es importante, y cada vez son menos los tiempos que podemos dedicarnos a esto. Vivimos en una sociedad sobreestimulada y no encontramos el momento para parar.
Ahí es donde una actividad como el arte y el Zentangle® nos ayudan. Estamos realizando “una actividad”, por lo que ya sentimos que no estamos parados perdiendo el tiempo. Además, si la actividad está bien guiada por un profesional, puede revelarnos mucho sobre cómo somos y cómo reaccionamos en diferentes situaciones.
Cuando en una sesión, por ejemplo, de Zentangle®, que suelen ser las más reveladoras, descubres que eres capaz de hacer un dibujo abstracto y además te has sentido inmersa en un estado de flujo en el que has experimentado que posees nuevas capacidades, estamos abriendo una puerta entre las barreras mentales que nos impiden desarrollarnos en el campo del arte.
Así que lo primero que ocurre es que descubrimos en nosotras capacidades nuevas y eso, créeme, es un comienzo muy revelador y sanador.
LMM.- Usar el arte como terapia puede remover miedos como: “Me va a salir mal”. ¿Qué papel juegan el juicio y la autoexigencia en el malestar emocional y cómo se transforman?
CMR.- Es el primer impedimento que tenemos para usar el arte como camino de crecimiento personal y relajación, sin ninguna duda.
Desde pequeños, tanto en casa como en el colegio, se nos van asignando unas capacidades en las que somos “buenos”. Crecemos con la idea de que el arte es para quien se le dé bien o tenga talento. Con esta idea lo que estamos haciendo es eliminar de nuestra vida una herramienta poderosa de creatividad, expresión y desarrollo personal.
En Zentangle© el lema principal del método es: “No hay error”. Al principio muchas personas no se lo creen, pero cuando empiezan a experimentarlo, es muy revelador.
Cuando conseguimos aceptar esta idea, lo que más noto en las alumnas es una mejor autoestima, visión espacial, coordinación, capacidad de reflexión y aumento de creatividad a la hora de resolver problemas.
LMM.- El método Zentangle© propone una práctica estructurada, repetitiva y consciente. ¿Por qué este tipo de trazos tienen un efecto tan profundo?
CMR.- Cuando seguimos un patrón con atención al paso a paso y a la línea que estamos haciendo, la mente se centra en el presente; no podemos ocuparnos de nada más y eso tiene un efecto instantáneo: la sensación de calma.
Además, sentimos que somos capaces de hacerlo y el reto nos motiva. En poco tiempo sentimos que estamos inmersos en la actividad; el tiempo transcurre sin darnos ni cuenta mientras estamos plenamente concentrados en el trabajo.
Esto es lo que el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi describió como “estado de Flow” o flujo, y definió como uno de los estados de concentración profunda en el que nos sentimos más plenos.
LMM.- Desde tu experiencia, ¿qué cambios internos empiezan a aparecer cuando una persona se permite crear sin expectativas y sostenerse en el proceso?
CMR.- Es, ante todo, un proceso de descubrimiento. Los alumnos pasan primero del “yo no sé dibujar” al “me parece increíble que yo haya hecho esto”. A partir de ahí van descubriendo que pueden crear a partir de un papel en blanco y un lápiz, lo que aporta seguridad y confianza en el proceso.
Con la práctica continuada, sientes que mejoras la coordinación entre la mano y la mente, ganas control sobre lo que quieres hacer. Cambia tu forma de ver las cosas. Y lo más importante: comprendes y sientes que puedes atreverte con cosas nuevas sin miedo y desde la calma. Nos convertimos en personas con más recursos.
LMM.- Para cerrar, si tuvieras que resumir la esencia de tu trabajo en una invitación, ¿qué le dirías a alguien que siente que necesita cuidarse emocionalmente pero no sabe por dónde empezar?
CMR.- Mi invitación es muy sencilla: no empieces intentando cambiar tu vida. Empieza por algo pequeño. Quizás una iniciación al Zentangle©, por ejemplo, o la lectura de mi libro Zentangle ¡Mi tesoro!, puede cambiar la forma en que te miras y en la que te enfrentas al mundo.

