Liceo Europeo: cuando correr también significa transformar vidas
El próximo 14 de junio, el calendario de Alcobendas no marcará únicamente una cita deportiva. Será, ante todo, una jornada en la que comunidad, educación y compromiso social volverán a encontrarse. Liceo Europeo celebra la sexta edición de su ya emblemática Carrera Solidaria, una iniciativa que trasciende la meta para convertir cada paso en una oportunidad real de cambio.
A partir de las 9:00 de la mañana, el entorno natural de La Moraleja se transformará en escenario de una convocatoria abierta, pensada para todas las edades y niveles: desde los cinco kilómetros para corredores más experimentados hasta distancias más accesibles y pruebas infantiles que invitan a participar en familia. Una cita que crece año tras año, no solo en número de dorsales, sino en el sentido profundo que la impulsa.
Porque en Liceo Europeo el deporte no es solo una práctica, sino un lenguaje educativo. Una forma de enseñar esfuerzo, constancia y, sobre todo, solidaridad. Así lo expresan Natalia y Gonzalo Inclán, desde la dirección del centro, al definir la carrera como “una de las expresiones más fieles de lo que somos como comunidad”. Una comunidad que, edición tras edición, demuestra que educar también es implicarse.
El respaldo institucional no es casual. Desde el Ayuntamiento de Alcobendas, su alcaldesa, Rocío García, subraya el valor de una iniciativa que “va mucho más allá del deporte”. En una ciudad que ostenta el reconocimiento de Mejor Ciudad Europea del Deporte, esta carrera se consolida como un ejemplo de cómo la actividad física puede convertirse en motor de cohesión social.
Uganda en el horizonte: educación como futuro
Pero si hay un destino claro para cada zancada, ese está a miles de kilómetros. Por segundo año consecutivo, los fondos recaudados se destinarán a la Fundación Pablo Horstmann, cuya labor en África oriental ha logrado abrir caminos donde antes solo había obstáculos.
En esta edición, el objetivo es concreto y urgente: financiar becas de Educación Secundaria y Formación Profesional para los alumnos del Colegio Dokolo, en Uganda. Niños que han completado la Educación Primaria y que ahora se enfrentan a una de las mayores barreras del sistema educativo local: el acceso a estudios posteriores.
Los datos hablan por sí solos. En una región donde el absentismo escolar alcanza cifras alarmantes, la primera promoción del colegio ha logrado un hito: un 95% de participación en los exámenes oficiales y un 100% de aprobados, con resultados académicos sobresalientes. Sin embargo, el verdadero reto comienza ahora.
Como explica Ana Sendagorta, presidenta de la fundación, el paso a Secundaria supone el punto crítico donde muchos alumnos abandonan sus estudios, no solo por razones económicas, sino también por la falta de confianza en la educación como herramienta de transformación social. “Gracias al apoyo del Liceo Europeo, estos niños tienen una oportunidad real de continuar”, afirma.
Una cita que ya es identidad
La organización técnica, de la mano de Club Corredores Madrid, introduce este año novedades pensadas para ampliar la participación, especialmente entre los más jóvenes, sin perder la esencia de un recorrido que ya forma parte del ADN del evento.
Más allá de la logística, la Carrera Solidaria se ha consolidado como un punto de encuentro. Un espacio donde alumnos, familias y vecinos comparten algo más que kilómetros: una forma de entender el compromiso colectivo.
El 14 de junio no será solo una carrera. Será una declaración de principios. Porque, en ocasiones, avanzar también consiste en mirar lejos.

