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El asfalto como base de la ciudad: Alcobendas presenta una nueva fase de renovación de sus calles

Hay elementos urbanos que, por cotidianos, se vuelven invisibles. El asfalto es uno de ellos. Sin embargo, cuando se renueva, transforma de inmediato la experiencia de la ciudad: suaviza el tránsito, reduce el ruido, ordena la circulación. Alcobendas ha puesto hoy el foco precisamente en ese plano esencial con la presentación de la segunda fase de su Operación Asfalto 2025-2027.

El acto ha tenido lugar esta mañana en Camino Ancho, frente al Colegio Los Sauces, una de las vías incluidas en esta nueva etapa. Allí se ha escenificado el arranque de unos trabajos que, en esta fase, alcanzarán tres distritos y 17 calles, con una inversión de 2.192.621,64 euros.

A la presentación han asistido la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, y el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín, acompañados por el concejal de Urbanismo, Medio Ambiente, Vivienda y Obras, Jesús Montero, y el director general de Inversiones y Desarrollo Local, José Tortosa.

OPERACIÓN ASFALTO
Más allá del acto institucional, la intervención responde a una lógica sencilla y necesaria: mantener y mejorar el estado de las calles para garantizar una circulación más segura y confortable. Los trabajos previstos incluyen el fresado del firme, la reposición del pavimento y la renovación de la señalización horizontal, actuaciones que tienen un efecto directo en la calidad del espacio urbano.

En entornos residenciales como el de Camino Ancho, estas mejoras se perciben de forma especialmente clara. No se trata de transformar la fisonomía de las calles, sino de afinar su funcionamiento, de hacer que todo fluya mejor: menos vibración al conducir, mayor claridad en la señalización, una sensación general de cuidado y mantenimiento.

OPERACIÓN ASFALTO
La Operación Asfalto se desarrolla de manera progresiva hasta 2027, lo que permite intervenir por fases en distintos puntos del municipio. Este enfoque facilita adaptar las actuaciones a las necesidades reales de cada zona y distribuir los trabajos en el tiempo, reduciendo en lo posible su impacto en la vida diaria.

Como en toda obra de este tipo, durante las próximas semanas podrán producirse afecciones puntuales al tráfico —desvíos, cortes temporales o cambios en la circulación—, especialmente en las calles incluidas en esta fase. Son ajustes necesarios para llevar a cabo una intervención que, una vez finalizada, pasa a integrarse de forma casi imperceptible en la rutina urbana.

Porque ahí reside, quizá, la singularidad de este tipo de proyectos: en su discreción. El asfalto no busca protagonismo, pero sostiene la ciudad. Y es precisamente en esa base —en lo que se pisa cada día— donde se construye una parte esencial de la calidad urbana.