Solidaridad, cooperación, recogida de alimentos

Alcobendas se moviliza por Turkana: el reto de las alubias solidarias que alimenta esperanza

En ocasiones, los gestos más sencillos son los que provocan los cambios más profundos. Una comida familiar, un plato de alubias, diez euros… y al otro lado del mundo, cincuenta niños reciben alimento, energía y una oportunidad para seguir creciendo. Con esta idea tan simple como poderosa, la Fundación Pablo Horstmann ha lanzado desde Alcobendas una iniciativa solidaria que conecta dos realidades muy distintas a través de un mismo gesto de generosidad.

Una fundación nacida para transformar vidas

La Fundación Pablo Horstmann es una organización española dedicada a mejorar la vida de niños en situación de extrema vulnerabilidad, especialmente en África. Su trabajo se centra en tres pilares fundamentales que, para la entidad, son inseparables: educación, nutrición y atención sanitaria.

Desde hace años, la fundación desarrolla su labor principalmente en el norte de Kenia, en la región de Turkana, una de las zonas más castigadas por la sequía, el aislamiento y la inseguridad alimentaria. Allí, donde las lluvias escasean y la supervivencia depende muchas veces del ganado, la falta de agua puede desencadenar rápidamente una crisis humanitaria silenciosa.

En este contexto, la fundación colabora estrechamente con las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia (HMSI) para gestionar una red de 11 escuelas y centros nutricionales. Gracias a estos proyectos, 2.100 niños reciben cada año educación, alimentación diaria y atención médica, tres herramientas básicas que cambian radicalmente su futuro.

Porque en Turkana, ir al colegio muchas veces depende de algo tan básico como haber comido.

Turkana: donde un plato de comida lo cambia todo

En el semidesierto de Turkana, miles de menores comienzan el día caminando hacia la escuela sin tener garantizada una comida en casa. La sequía recurrente y la fragilidad económica de las familias provocan que el ganado —su principal medio de vida— muera cuando las lluvias no llegan. Cuando esto ocurre, la seguridad alimentaria se rompe y los niños son los primeros en sufrir las consecuencias.

Las cifras reflejan una realidad preocupante: uno de cada cuatro niños en la región padece desnutrición, una condición que afecta directamente a su crecimiento, a su sistema inmunológico y a su capacidad para aprender.

En los centros de la fundación, el plato de comida diario se convierte en mucho más que alimento. Es salud, concentración en clase y esperanza de futuro.

El reto de las alubias solidarias

Con el objetivo de reforzar este programa nutricional durante todo el año, la Fundación Pablo Horstmann ha lanzado en Alcobendas el Reto de las Alubias Solidarias, una iniciativa que busca implicar a la comunidad local en una causa global.

El objetivo es claro: conseguir 30.000 platos de alubias que permitan garantizar la alimentación de 200 niños durante todo 2026.

La propuesta parte de un gesto cotidiano. Según explica Ana Sendagorta, presidenta de la fundación:

“Una comida familiar de alubias tiene un coste máximo de 10 €. Si donamos esos 10 € a la Fundación Pablo Horstmann, nos comprometemos a entregar 50 comidas a los niños del desierto de Turkana en nuestros centros nutricionales. Para ellos, un plato de alubias supone muchísimo. No es solo comida, es energía para ir al colegio, es salud”.

Si 600 vecinos se suman al reto con una donación de 10 euros, la iniciativa alcanzará su meta de 30.000 platos solidarios.

Una cifra que, traducida en vidas reales, significa meses de alimentación asegurada para cientos de niños.

Una cadena de solidaridad que empieza cerca

Más allá de la recaudación, el reto tiene también una dimensión simbólica: recordar que la solidaridad puede empezar en algo tan cercano como la mesa de casa.

Cada aportación se convierte en una pequeña pieza de un proyecto mucho mayor, en el que la sociedad civil, las instituciones y las organizaciones humanitarias trabajan juntas para garantizar que miles de niños tengan acceso a algo tan básico como una comida diaria y una educación.

Los vecinos que deseen sumarse a esta iniciativa pueden hacerlo con una donación de 10 euros a través de la web de la fundación o mediante Bizum al 33358, indicando en el concepto “reto alubias solidarias”.

Porque, a veces, un simple plato de alubias puede cambiar un destino